El que escribe, es concejal de IU en un pueblo del aljarafe sevillano, Mairena del Aljarafe, y como tantos compañeros y ciudadanos simpatizantes con la izquierda que representamos me pregunto (nos preguntamos) ante las inminentes municipales, ¿qué va a pasar? La debacle socialista se va cantando, como en una juglaría popular,  por Andalucía y sus pueblos, y es más que evidente que la historía puede cambiar de manera drástica en nuestros Ayuntamientos. El PP saca pecho e inaugura locales de su partido hasta en los pueblos más pequeños con la prepotencia de saberse ganador o casi. En muchos municipios hay quién considera que nuestra formación de izquierda puede convertirse en la llave de oro para gobernar ––hecho cierto––, o también en la muletilla del PSOE para mantener “ayuntamientos de izquierda”, aunque tal eufemismo nos crea a la militancia una comenzón tremendamente desagradable. Porque, ¿es asumible a estas alturas un PSOE de izquierda después de todo lo que ha caido? Sin embargo el dilema trasciende a nuestras propias consideraciones y apetencias  y nos lleva, necesariamente, a lo que piensan los votantes, sobre todo, aquellos socialistas que después de la trapera y mortal puñalada de Zapatero y su gobierno, no están dispuestos a repetir suerte. Estos ciudadanos desencantados ¿votarían a Izquierda Unida a sabiendas que su voto va a finalizar en un pacto PSOE–IU?

Por otro lado están los que piensan que un pacto PP-IU limpiaria muchos consistorios atiborrados de basura, sobre todo aquellos que llevan un montón de años bajo la hégira socialista. Hay bastantes ciudadanos ––un tanto extravagantes, eso sí–– que han sido siempre votantes de izquierda y que ahora piensan votar al PP para hundir al PSOE y desmantelar así su gigantesco aparato clientelar. Sin embargo, no es menos cierto que en su inmensa mayoría, el votante de izquierda nunca vio con buenos ojos esta clase de pacto, y allí donde lo hubo, IU fue castigada en el siguiente plebiscito.

Como última alternativa nos queda negarnos a cualquier pacto con la gran derecha (PP–PSOE) que también es otra opción y sobre todo coherente y honesta. Aunque resistirse a ser llave de gobierno es dificil, sobre todo para aquellos que sueñan con salir de la penuria de ser siempre oposición, porque ser siempre oposición quema mucho y esto lo sabemos  los que lo sufrimos. Pero plantear un pacto de gobierno sencillamente porque estamos cansados de ser oposición, pues tampoco es muy justificable que digamos. Izquierda Unida debe ofrecer a nuestros ayuntamientos y ciudadanos nuevos aires de cambio y, sobre todo, poner en marcha una democracia que hoy está disminuida y secuestrada para uso exclusivo de los dos grandes partidos. En este sentido creo que estar por estar y para hacer seguidismo de lo que hay,  mejor estamos en casa.

Como corolario, este es un tema que nos interesa a todos los ciudadanos y hoy nos encontramos en la mayúscula encrucijada de qué hacer o cómo actuar ante un PSOE que se hunde, víctima de su mayúscula traición, y de una amplia izquierda social que se queda a la intemperie y que tendrá que buscar nuevas referencias en este mercado político. ¿Debe y puede estar IU a la altura de esa nueva y necesaria referencia? Tal pregunta debería obligarnos a abrir un serio debate a partir de ahora mismo.