Estimado Coordinador General de Izquierda Unida:

La aprobación por parte de su grupo parlamentario del desarrollo de la ley integral de 1999 sobre el reconocimiento y compensación a las víctimas del terrorismo ha sido francamente escandaloso y desmoralizador para muchos que queremos ver en esta organización algo de más valentía y coraje en la defensa de lo que consideramos honesto y democrático. La dirección federal y usted mismo como coordinador, han hecho un vergonzoso seguidismo en el desarrollo de esa misma ley que finalmente ha sido aprobada por unanimidad –– con el voto positivo de IU–– en la cámara baja sin que esta haya considerado enmienda alguna, por lo que ya no habrá que debatirla en el Parlamento, quedando así aprobada definitivamente..

El primer error de bulto de esa dirección federal que usted coordina, es haber aceptado la envenenada fecha de aplicación temporal de la ley consensuada entre los partidos de derecha (PP y PSOE), en vez de exigir que su vigencia se ajustara al periodo democrático o lo que es lo mismo, desde la fecha de aprobación de la nueva Constitución refrendada en 1978 hasta nuestros días.

El segundo que entiendo totalmente injustificable y vergonzoso  ha sido aprobar una ley cuyo texto de aplicación dice:

 “Tendrán derecho a percibir la indemnización prevista en el articulado las víctimas de actos de terrorismo o de hechos perpetrados por persona o personas integradas en bandas o grupos armados o que actuaran con la finalidad de alterar gravemente la paz y la seguridad ciudadana”.

 ¿Y las víctimas del terrorismo franquista? ¿Dónde está el legítimo resarcimiento de estas victimas en una ley que eufemísticamente denominan integral?

Porque esta definición de terrorismo que da el legislador español en 1999 y que sería totalmente adecuada en una España democrática como la de hoy, ¿es también válida para un periodo de dictadura fascista y sin libertades, bajo un Estado opresor que asesina y tortura a la disidencia? ¿Qué clase de paz ciudadana contemplaesta ley en la década de los sesenta y la mayor parte de los setenta? ¿La de los cementerios? Esta ley no solo enaltece en este periodo la dictadura fascista si no que además excluye premeditadamente a sus víctimas, a los asesinados y torturados por funcionarios y personal afín al Estado totalitario franquista, incluso a las más de cincuenta víctimas producidas por las bandas armadas de ultraderecha, como el Batallón Vasco Español y el Gal, protegidas por un aparato fascista que no se extirpa en la nueva andadura democrática. De esta manera, mientras el desarrollo del marco de la ley deja fuera, entre otras numerosas víctimas, a los trabajadores masacrados en la huelga de Gasteiz-Vitoria en marzo del 76, renombrados verdugos fascistas pasan a ser reconocidos como víctimas del terrorismo de ETA, y por tanto rehabilitadas y recompensadas económicamente, sin olvidar que podrán tener sus homenajes públicos, sus calles e, incluso, sus estatuas en parques públicos. ¿Qué se lo va a impedir si incluso Izquierda Unida ha apoyado esta ley hecha a la  medida de la AVT y afines?

Ante esta situación es de recibo preguntarse: ¿A cuento de qué Izquierda Unida Federal y usted mismo como coordinador general ha podido tragarse semejante sapo? ¿Cómo se ha aprobado esta ley por unanimidad en el senado? ¿Tenía instrucciones el señor Joan Joseph Nuet de contribuir a esa indecente unanimidad sin que la Cámara aceptara a discutir nuestras enmiendas aprobadas y presentadas por ese federal? Personalmente no encuentro otra justificación que la del miedo a quedarse solos, a “selañarse”, y cuando esta situación sucede en los momentos de dar el callo por lo que creemos y luchamos, lo más honorable es dimitir y dejar a otros con más agallas que sepan defender nuestras posiciones ideológicas más allá de facilones discursos revolucionarios cara a la galería. Porque esta ley es infumable para una izquierda que se precia de honesta y de ser defensora de una justicia democrática para todas víctimas.

Tengo sesenta y tres años y ya he visto demasiadas traiciones y cobardías en este país. Más de la mitad de mi vida he militado en esta organización, que es la suya, y ya estoy cansado y harto de soportar, una y otra vez, los papelones de unas direcciones instaladas en doradas poltronas que han perdido el norte de nuestros principios y valores. Le aseguro que las bases, la dura y aguerrida militancia de a pie que tenemos, es el único tesoro con que ha contado siempre esta organización. Gracias a ellas, a su sacrificio, a su afán de recomponer lo que ustedes, compañeros y camaradas dirigentes, destrozan con sus peleas y sonados equívocos, seguimos perviviendo.

La incoherencia entre el discurso y lo que se hace se ha puesto, una vez más, en evidencia porque Izquierda Unida no ha sabido estar donde y cuando se la necesita, contribuyendo al consenso emponzoñado de una ley integral de víctimas del terrorismo que deja fuera a las víctimas del terrorismo fascista en favor de un escandaloso enaltecimiento de otras del régimen franquista. Y no nos puede servir ni es aceptable de ninguna de las maneras esa promesa ladina del PSOE cuando promete abrir un apartado a la ley para “estudiar de manera puntual” algunos casos de crímenes cometidos por el Estado franquista dentro de lo que podíamos llamar un reconocimiento para “víctimas de segunda”.

Esta eterna burla de una “reconciliación” que no acaba y que pudre nuestro Estado democrático debe de terminar para siempre. Ya pagamos los vencidos un alto precio, asumiendo el humillante regreso de la monarquía de manos de un criminal dictador, al que, por cierto, también tendríamos como beneficiario de esta ley si no hubiera muerto en cama de rosas.

Para terminar, el señor Llamazares se permitió el lujo de comentar después de que la Cámara llegara al consenso en esta ley las siguientes palabras:

“…la altura moral de una sociedad se demuestra en cómo trata a sus sectores más frágiles y, en particular, a las víctimas”.

Y yo le digo, amigo mío, que si la altura moral de nuestra Organización está en este listón de Llamazares, más vale que cerremos el chiringuito de esta farsa.

P.D. Sugiero que como penitencia escuchemos “Campanades a morts” por todas las víctimas del terrorismo franquista, a las que hemos dado la espalda.

José M. Boix

Militante de base.