–Debo tener el cuerpo malo, siento un frío… Échame una coñá.

–A mi un anís de los míos, Tadeo.

––¡Eh, eh…! El dinero por delante.

––Que sí, Tadeo. Que hoy cobras.

––Bueno, Greñas, pero el dinero por delante.

––Ya lo tienes.

––¿Cómo que ya lo tengo?

––Sí, mira. Por ahí viene el Pérez haciendo campaña.

––¡Y qué!

––Pues que él te va a pagar la cuenta.

––¡Qué sabio eres, Greñas!

––¡Mundo que tiene uno, Pajillero!

––¡Mira, ya viene a pedirnos el voto!

––No te lo he dicho.

––¡Buenaaas, familia!

––¡Buenaaas, señor Pérez!

––Echa aquí una rondita a los señores, Tadeo.

––Ya estamos tomando.

––Pues venga, echa otra que hoy invita el partido.

––Nada más por eso os voy a votar.

––Gracias, Pajillero.

––Y yo también.

––Gracias, Greñas.

––¿Y lo de mi hijo qué? El pobre lleva sin trabajar… A ver si lo enchufas en el Ayuntamiento.

––Que sí, Greñas. Lo tengo en puertas. Pero me tienes que votar porque si votas a los otros…

––¿A los fascistas? Que sepas que en esta taberna somos todos de izquierdas, ¿verdad Tadeo?

––Digo que sí. Pobres pero honraos.

––Hacéis lo correcto, muchachos. Rubalcabras nos sacará de la crisis y dará trabajo a todos.¡Es el mejor! Tomad nuestro programa.

––Bueno, adiós. Voy a seguir la ruta.

––Vaya con Dios, Pérez.

––¿Tendrá cara el nota? Pa qué tienen un programa si luego no lo cumplen.

––Estos sociatas de mierda…

––Mira, ahora viene por ahí el facha.

––Qué pedazo de traje trae. También va descalzo.

––Ve echando otra rondita que seguimos teniendo crédito, Tadeo.

––Buenos días, vecinos.

––Buenos, don Baldomero.

––Echa aquí a los señores de lo que estén tomando, Tadeo.

––Gracias don Baldomero.

––Hay que cambiar España. Estos socialistas la han hundido.

––¡Diga usted que sí, don Baldomero!

––Pues claro, Pajillero. Hay que ahorrar, gastar menos. Menos subsidios y más trabajo.

––Si me coloca a mi pobre hijo, le voto diez veces seguidas.

––Con una me basta, Greñas. Veré lo de tu hijo…

––¿Una copita, don Baldomero?

––Gracias Tadeo. Ponme un Napoleón.

––De eso no tengo. Es muy caro.

––Bueno, Tadeo. Pero es un coñac español y hay que levantar España. Aquí tenéis el programa para los españoles decentes.

––Nosotros somos muy decentes, don Baldomero.

––Pues el domingo a votarnos.

––Cuente con nuestro voto.

––Bueno, adiós señores que aún queda mucho vecino por redimir.

––¡Adiós, don Baldomero!…

––Será joputa, el pepero…

––Calla que te va oír, Pajillero.

––Ponme un Napoleón, Tadeo. ¿Pero Napoleón no era un franchute? [risotadas].

––¡Hay que levantar España, dice el joputa! A España no la levanta ni la Culombina, que ya es decir.

––Y anda que con el culo que tiene la tía…

––Eh, eh… Por ahí se acerca el Felipe.

––Míralo. Sin corbata y con esos pelos…

––No es mal chaval, pero es un perdedor. Ve poniendo otra rondita, Tadeo.

––Pero, ¿este pagará?

––¡Buenas, compañeros!

––Buenas, Felipe. Vamos a ganar, ¿no?

––Hombre sería lo suyo, Greñas. Los trabajadores puteaos somos muchos más.

––Pues en esta barriada hay mucho comunista. Tú sabes que nosotros somos de los tuyos de toda la vida.

––Sí, Greñas, mucho comunista pero luego no se les ve el voto por ningún lado. ¡Venga, Tadeo, ponme una copita que la pagan éstos!

––¡¿Quéeee?!

 

j.m.boix