Para empezar e ir haciendo boca con lo que le va a tocar en esta legislatura, el señor Valderas y su equipo ha tenido que aprobar de manera vergonzosa uno de los mayores tijeretazos que se han realizado en las autonomías del Estado, castigando una vez más y de manera importante al sufrido funcionariado y a la ciudadanía con subidas de impuestos. El salvoconducto para cumplir con tal desmán ha sido, como no podía ser de otra manera, el socorrido “acato por imperativo legal”, que en esta ocasión y haciendo senda con Izquierda Unida ha utilizado el mismísimo Griñán con toda la caradura de que es capaz y que no es poca.

No contento aún con haber “pringao” hasta las trancas a Izquierda Unida Andalucía al asumir estos impresentables recortes, el presidente se esconde después, y con inaudita desfachatez obliga a Valderas a que de la cara frente a los sindicatos para explicar lo inexplicable de estos recortes. Griñán podía haber tenido más tacto y, por qué no decirlo, más respeto a la hora de considerar a su aliado. Podía haber salido él mismo a explicarlo o haber mandado a su pupilo Susana Díaz, número dos de facto en su nuevo gobierno, pero ha preferido librarse y librarla a ella del  mal trago. Para eso estaba el vicepresidente “honorífico” de Izquierda Unida, y tontaina de turno.

Griñán parece disfrutar de un excelente olfato y ha percibido en Valderas y los suyos a los perfectos segundones, a los corre y dile de turno… Y Valderas, lejos de negarse, lejos de rebelarse ante tal manipulación, ha aceptado con su decisión ir de pandereta sociata en todo este podrido asunto el resto de legislatura. Porque ya se sabe que el traga una vez…

Mientras esto sucede en estas benditas tierras de María santísima, en Extremadura una izquierda real, decente y fiel a sus principios vota contra los recortes en su Autonomía.

j.m.boix