En la última sesión, el Parlamento Andaluz ha reprobado en una votación las acciones de Sanchez Gordillo. Lo ha hecho aprovechando la ausencia justificada del parlamentario y sindicalista, que de esta manera no ha podido defenderse. Los próceres de la extrema derecha se han despachado a gusto acusándole de robo, saqueo, bandolerismo etc., y lo ha hecho con la total desvergüenza que caracteriza a esta mala casta de derecha que soportamos, hoy envalentonada al no tener contestación política. Ha denunciado, sin ruborizarse, las ocupaciones simbólicas de fincas por parte del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT), defendiendo de esta manera el latifundismo indecente y canalla que aún asfixia a esta Andalucía en el tercermundismo. Para esta derecha cavernaria, que encubre el criminal terrorismo de los poderosos, el mal de Andalucía lo conforma hoy esa “banda de forajidos” que roba comida en los supermercados para dársela a los que necesitan comer. Es el repugnante esperpento de una derecha que alcanza lo insultante en una región donde el paro (33%)  dobla el porcentaje medio del estado español, la lacra del escandaloso latifundio se mantiene frente a las necesidades de cerca de ochocientos mil jornaleros agrarios sin tierra y la pobreza alcanza las mayores cotas de la Europa comunitaria. Pero esta derecha que arrastramos está conformada por fieras incapaces de entender el sufrimiento de los demás. Ese “que se jodan” de Andrea Fabra muestra el  auténtico sentir de esta gente, el santo y seña de su odio contra un pueblo necesitado, en este caso el andaluz, que, por otro lado ya está harto de tantas mentiras y falsas democracias.

La sesión parlamentaria resultó un descarnado linchamiento de Sánchez Gordillo y en el que el propio Griñán ––que gobierna gracias a Izquierda Unida––, no tuvo ningún empacho de votar con la derecha a la hora de condenar “los robos” y las actuaciones del díscolo parlamentario. Pero ya sabemos que Griñán y su PSOE son los grandes traidores de esta penosa película rodada en Andalucía. Sin embargo, el vicepresidente Valderas, el gran rebelde del rebélate pues ya lo ven, de risas y choteo con Susana mientras despachan y descuartizan a su compañero de grupo.

Una instantánea fotográfica que muestra la imagen de un Valderas, que con sus hechos, está demostrando que nunca llegó más allá de ser un mediocre oportunista que hace tiempo se olvidó de lo que es ––si es que alguna vez fue–– y a quienes representa. La puesta en marcha de la praxis del rebélate por parte del Alcalde de Marinaleda molesta a este segundón del gobierno a igual que molesta a casi todo el apoltronado personal que conforma el grupo de aventajados de IU. Quizás porque nunca pensaron que tal consigna fuera más allá de un ocurrente eslogan de campaña electoral.  De esta manera se puede entender ––aunque no asumir–– que el vicepresidente del gobierno andaluz estuviera de animada cháchara con Susana Díaz, mano derecha del Presidente andaluz, mientras el PP y el PSOE hacían polvo al jornalero parlamentario. A estas alturas bien queda definido que los máximos dirigentes de IU-PCA favorecieron el pacto de gobierno con el único propósito de colocarse y colocar a sus parientes y amigos. Sólo así se explica que no pusieran el grito en el cielo o que no abandonaran la sesión por simple decoro ideológico cuando Griñán  ––su socio de gobierno–– votó a favor del PP en la condena a Sánchez Gordillo. Una condena que, por lo demás, también lo ha sido por las ocupaciones jornaleras de latifundios. ¿Acaso el grupo parlamentario de Izquierda Unida ya se ha olvidado que su programa está seriamente comprometido con la Reforma Agraria? ¿No se le revolvieron las tripas al ver a esos socialistas ––sus socios–– votando con la ultraderecha? ¿Los mismos que un día honraron a bombo y platillo a la duquesa de Alba, la mayor latifundista de España?

j.m.boix