La AN cita a ocho organizadores del 25S por un delito contra altos organismos de la nación.

Noticia que pueden leer en http://www.europapress.es/nacional/noticia-an-cita-ocho-organizadores-25s-delito-contra-altos-organismos-nacion-20120921184925.html

No entiendo de leyes, pero tengo una percepción bastante nítida de lo que es justo e injusto. Citar a ocho ciudadanos bajo tan grave acusación presumo que es pasarse ampliamente de rosca. Pero ya sabemos que estamos en una democracia del miedo,  donde las leyes las dicta quienes todos sabemos, y en un país deficiente a la hora de respetar los derechos humanos si damos crédito a los informes de Amnistía Internacional y a la condena del Tribunal de Derechos Humanos de la Haya. Tampoco podemos esperar mucho de un Estado que incita a la ciudadanía a convertirse  en delatores de la policía.

Que los ciudadanos que lo deseen se manifiesten pacíficamente y rodeen el Congreso para que nuestros parlamentarios recuerden que la democracia reside en el pueblo, es algo saludable y, a estas alturas, necesario. En este sentido, el 25-S, es para mi un puro ejercicio de democracia.

Como muchos otros, he apoyado con ilusión esta plataforma popular, y lo he hecho ante la frustración que me produce tanta injusticia. Millones de conciudadanos llevan manifestándose pacíficamente y desde hace tiempo, pidiendo más democracia y una justicia que juzgue con severidad a los delincuentes que nos han procurado la ruina a la gran mayoría de este país, y no es nada democrático que tal clamor no tenga más respuesta de los políticos que endurecer las leyes que promueven más represión. ¿Qué pasa con esos “altos organismos de la Nación”. ¿Es que, acaso, gobiernan para los marcianos? Ningún juez hasta hoy ha citado a los líderes de los grandes partidos por estafar a los ciudadanos al incumplir escandalosamente sus programas electorales.

Ante esta indignante situación, a la justicia no se le ocurre otra cosa que amenazar y encerrar en la cárcel a las víctimas que se manifiestan ante tanto atropello. Para la represión social se aprueban a toda carrera leyes que atentan contra los más elementales derechos y libertades, mientras los grandes delincuentes de guante blanco se pasean por la calle con toda impunidad porque nuestro código penal continúa obsoleto para ellos. La justicia en nuestro país no se toma ninguna prisa en legislar y tipificar como delito criminal los nuevos y delictivos formatos de “ingenieria financiera” que favorecen el robo y la estafa a gran escala. De esta manera los responsables de Bankia y otras Cajas, hoy imputados y no por la Fiscalía General, se irán de rositas después de un interminable jucio que no conducirá a nada. Tampoco Urdangarín tendrá que responder gran cosa por sus fechorías con el actual Código Penal.  Hasta hoy, que yo sepa, y a pesar de la alarma social que ha producido, no ha sido encarcelado ninguno de los responsables del robo masivo de miles de millones de euros a jubilados y otras personas por el timo de las “preferentes”. Pero estos hiatos de una justicia a medida de los poderosos no ocurren cuando se trata de amenazar o castigar con la cárcel a ciudadanos de a pie por organizar una manifestación en los aledaños del congreso.

Si esta iniciativa, a la que en el uso de mis libertades me he adherido, supone un delito, pues que me citen a mi también, concediéndome el honor de acompañar a esas valerosas personas que han sentido  la necesidad de hacer algo ante el desastre que nos aflige. A mi edad pocos miedos me afectan y máxime cuando uno lleva las alforjas vacías y nada tiene que perder.

j.m.boix