Todo el mundo conocíamos el manifiesto interés del ministerio de Interior para que los detenidos de 25-S  fueran “pasados” por la Audiencia Nacional, quizás con la aviesa intención de que fueran juzgados por delitos comparables a los de terrorismo, pues así lo procuraba el informe de la policía que, finalmente, el joven juez Santiago Pedraz ha desestimado con un auto en cuyo punto octavo expresa sin ambajes:

“…pues hay que convenir que no cabe prohibir el elogio o la defensa de ideas o doctrinas, por más que éstas se alejen o incluso pongan en cuestión el marco constitucional, ni, menos aún, de prohibir la expresión de opiniones subjetivas sobre acontecimientos históricos o de actualidad, máxime ante la convenida decadencia de la denominada clase política

Lo último señalizado en color, ha caído como una bomba tanto en el PP como el PSOE. Y es que las verdades escuecen. El rostro “horribilis” de la derecha, Rafael Hernándo, se ha apresurado a insultar al magistrado llamándole “pijo ácrata”. Tiene cojones la cosa.

A mi modo de ver, el juez Santiago Pedraz ha querido reflejar ––para mi con acierto y valentía––, el ruinoso contexto político que está procurando la agitación y el enfado social en nuestro país.

Para quien quiera leer el auto completo:

http://ep00.epimg.net/descargables/2012/10/04/4c7e127344c66adeefe4354a11a7f622.pdf

j.m.boix