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COSPEDAL YA HA ENCONTRADO LA SOLUCIÓN A LOS DESAHUCIOS.

¡¡PROHIBIR LA PALABRA DESAHUCIO!!

COMO LO OYEN

RECUERDOS DE SABINO FERNÁNDEZ CAMPO. LO QUE PASÓ DE VERDAD EL 23 F

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¡PÁSALO!

Aquella mañana llegué algo tarde a “Río Frío” (1) y Don Sabino ya estaba allí, en la mesa habitual donde nos sentábamos los sábados y con vistas a la plaza de Colón. Tenía un café delante, un vaso de agua, y ojeaba los periódicos del día. Nada más saludarnos me senté y casi sin mediar más palabras sacó unos folios doblados del bolsillo interior de su chaqueta y me dijo:

Ten, este es uno de los “Recuerdos” que estoy escribiendo. Lo escribí anoche casi de un tirón. Quiero que lo leas aquí y ahora y me des tu opinión.

Yo cogí aquellos folios y me puse a leer con verdadero interés. Reproduzco aquí las notas que allí mismo tomé a vuelapluma y cuando él me lo autorizó, pues no quiso dejármelos ni para sacar fotocopias. Los folios estaban escritos de su puño y letra. Y recordaré siempre su bella letra.

“Aquella tarde, la tarde del 23 de febrero de 1981, yo estaba en mi despacho revisando papeles, como casi todas las tardes, cuando de pronto irrumpió sin ni siquiera llamar a la puerta, Fernando Gutiérrez* y casi gritando me dijo:

¡Sabino, rápido, conecta la radio!

SABINOInmediatamente conecté la radio y ambos escuchamos con asombro lo que todos los españoles: los gritos de Tejero y los tiros… y sentí como un latigazo en todo mi cuerpo. Debí ponerme blanco en segundos y sin pensarlo di un salto y me fui directo al despacho del Rey.

Cuando entré, tampoco yo llamé a la puerta, vi que el Rey y la Reina ya estaban pegados a la radio y escuchando atentamente. Eso sí, tranquilos.

– ¡Señor!, ¿qué está pasando en el Congreso?

– Sabino, por favor, no te alteres. ¡Estás pálido!

– ¡Señor, si ha habido tiros!.

– Lo sé, yo también lo he oído.

– Majestad, esto es muy grave. ¡Puede haber muertos!

– Tranquilo, hombre, tranquilo. No hay que perder la calma en situaciones difíciles. Ponte en contacto rápido con Seguridad y entérate de lo que está pasando.

– Señor, por si acaso voy a dar instrucciones para reforzar la seguridad del Palacio.

– Sí, me parece bien. ¡Hazlo!

La Reina no había dicho nada, aunque su cara era un poema. Pero, cuando fui a salir sonó el teléfono y el Rey, mientras lo cogía, me pidió que esperase.

Entonces Su Majestad, ya al teléfono, dijo muy alterado:

– ¡Alfonso!, ¿qué pasa? ¿Qué han sido esos tiros?

– …¿?

– Naturalmente yo no escuché bien las palabras del otro lado del teléfono ni me enteraría salvo por las respuestas del Rey.

– ¡Qué coño es eso de intimidación! ¡Eso no estaba previsto! ¡Quiero saber urgentemente lo que está pasando ahora mismo allí.

– … ¿?

– Sí, entérate de todo y te vienes urgente a la Zarzuela

– … ¿?

– En ese momento y con señas le hice saber al Rey que pospusiese su respuesta. Entonces Su Majestad dijo:

– Alfonso, déjame unos minutos y me llamas después (y colgó el teléfono).

– ¿Qué pasa, Sabino?

– Señor, no sé lo que pasa, pero pienso que el General Armada debe quedarse en su puesto.

– ¿Por qué?

– Señor, en plena batalla un jefe no puede abandonar su puesto. Sería un disparate.

– Pero, es que necesito saber lo que ha pasado. Los tiros no estaban previstos.

– Señor, no lo entiendo.

– Sí, Sabino, perdona (y el rey volvió a su control habitual). Después te lo explicaré. Bueno, tal vez tengas razón. Le diré ahora que se quede en su puesto.

– Tiene razón Sabino –dijo la Reina.

Y entonces, no habían transcurrido ni tres minutos, volvió a sonar el teléfono y otra vez era el general Armada.

– Mira, Alfonso, hemos decidido que sigas ahí y no te muevas hasta nueva orden.

– …¿?

– Sí, ya lo sé, Alfonso, ya sé que la situación es difícil y complicada. Pero, insisto, quédate ahí, más tarde volveremos a hablar.

– Señor, me voy a mi despacho –dije entonces, asombrado como estaba-. Voy a recabar información y a dar instrucciones a Seguridad.

– Vale, está bien.

Y me volví a mi despacho, donde esperaba angustiado Fernando Gutiérrez.

– Fernando, tienes que llamar urgentemente a la televisión, a las radios y a los periódicos, para enterarte qué está pasando y que noticias tienen ellos. Venga, rápido.

Al quedarme sólo me di cuenta que mi cabeza era un volcán y cien preguntas me surgieron como centellas. ¿Qué significaba lo de “no estaba previsto”? ¿Por qué el Rey aparentaba estar tranquilo conmigo y no con Armada? ¿Qué era aquello? ¿Era la acción individual del loco Tejero? ¿Era un Golpe de Estado? ¿Era la cabeza de puente de otra cosa mucho más seria?… ¡Y las dudas inundaron mi cabeza! ¡Dios, la situación apenas si me dejaba pensar!. Así que cogí el teléfono y llamé al teléfono especial que tenía del Congreso para hablar con la persona de la CASA que habíamos destacado aquella tarde para tener información directa. Pregunté, al descolgarlo alguien al otro lado, por el hombre de confianza que tenía allí destacado porque no estaba. Pero la persona que lo cogió me adelantó, muy nerviosa, lo que había pasado y lo que estaba pasando, y una cosa me produjo tal impacto que casi me tumba. Que Tejero había dicho que aquello lo hacía ¡¡EN NOMBRE DEL REY!!. Eso me nubló hasta la vista y hasta mi corazón empezó a latir peligrosamente. ¿En nombre del Rey? ¿Qué está pasando aquí? Entonces llamé también a mi amigo Lacaci, el Capitán General de Madrid, y comprobé que estaba tan desorientado y desconcertado como yo. El hombre estaba intentando saber con exactitud lo que estaba pasando en la Brunete. Quedamos en hablarnos después y estar en permanente contacto, porque era fundamental saber lo que iba a hacer la Acorazada.

Y otra vez me fui a ver al Rey. Entré en el despacho y Su Majestad estaba hablando por teléfono y a su interlocutor, que no era otro que el General Armada, le decía:

– Alfonso, si es verdad que ese loco ha entrado en el Congreso en nombre del Rey hay que desmentirlo urgentemente y quiero saber con urgencia –y el Rey casi gritó- por qué ha dicho Tejero semejante cosa.

– Y sin más colgó el teléfono. Yo me acerqué y sin sentarme, de pie (allí sentada seguía la Reina).

– Señor, veo que ya lo sabe. Eso es muy grave.

– Sí, Sabino, la cosa es grave. Creo que debemos autorizar a Armada a que venga a la Zarzuela y nos explique detalladamente lo que está pasando, porque creo que aquí están pasando cosas que no estaban previstas.

– ¿Cosas que no estaban previstas? ¿A qué se refiere Su Majestad?

– Bueno, es un decir (pero, por primera vez noté cierto nerviosismo en el Rey, como si quisiera ocultarme algo)

– Pues, Señor, sigo pensando que el General Armada debe quedarse en su puesto. Señor, creo que es urgente que Su Majestad hable directamente con los Capitanes Generales para saber qué opinan ellos y que está pasando en sus respectivas Regiones. También pienso que es urgente que Su Majestad desmienta públicamente lo que está diciendo Tejero en el Congreso. Creo que debería dirigirse a los españoles por Televisión Española.

– Muy bien, haz tú las gestiones con televisión y en cuanto termines te vienes aquí y hablamos con los Capitanes Generales.

– Así que volví a mi despacho, donde estaba supernervioso Fernando Gutiérrez, quien sin perder tiempo me dijo:

– Sabino, los militares han tomado Televisión Española y Radio Nacional.

– ¡Cómo! ¿Qué me dices?

– Me lo acaba de confirmar el propio director general*.

En ese momento sonó el teléfono. Era el General Juste que pedía hablar conmigo. Rápidamente me puse al habla.

– Juste, ¿qué pasa?

– Sabino (el general Juste y yo éramos muy amigos desde mi estancia en el Ministerio del Ejército). ¿Está el general Armada en la Zarzuela?

– No, ¿por qué me lo preguntas?

– Porque me han dicho que a estas horas el General Armada tenía que estar en la Zarzuela.

– Y eso ¿por qué? ¿Quién te ha informado de ello?

– El Comandante Pardo Zancada, que al parecer lo sabe de boca del General Milans.

– Pues, Juste, Armada no está en la Zarzuela, ni está ni se le espera.

– Gracias, Sabino, eso cambia las cosas. Gracias otra vez. Te llamaré después.

– Oye, oye, ¿por qué cambian las cosas? ¿qué cosas?

– Sabino, por favor, después te llamo.

Colgué el teléfono y mi cabeza era un hervidero. Por primera vez intuí algo sobre el General Armada, acaso por su insistencia en acudir a la Zarzuela. Mi instinto ya me puso en guardia. También que la noticia de Armada hubiese llegado a través de Milans del Bosch.

Y así, ya con “todas las moscas detrás de la oreja”, me dirigí de nuevo al despacho de Su Majestad y cuando entré me llevé la sorpresa de la noche, qué digo, la sorpresa de mi vida. Porque allí se estaba brindando. Y eso me nubló la mente y me enfureció. Así que, y ya sin protocolos, me dirigí a Su Majestad y sin pensarlo le dije mirándole de frente:

– ¡Señor!… ¿Está usted loco? Estamos al borde del precipicio y usted brindando con champán –y casi grité- ¡Señor!, ¿no se da cuenta de que la Monarquía está en peligro? ¿No se da cuenta que puede ser el final de su Reinado? ¡¡¡Recuerde lo que le pasó a su abuelo!!!

Entonces la cara del Rey cambió de color y vi como sus manos le empezaron a temblar y en voz casi inaudible mandó salir a los allí presentes, que de inmediato abandonaron el despacho. (*) Todos, menos la Reina, que tenía cara de póquer.

Una vez solos Su Majestad se vino hacia mí, y tembloroso y casi llorando, me tomó de las manos y en tono suplicante me dijo:

– ¡Sabino, por favor sálvame! ¡Sálvame, salva a la Monarquía, ahora mismo no sé lo que hago ni qué decir!

– Majestad, vamos a tranquilizarnos todos. No es el momento de pesares. Usted mismo me decía antes que no había que perder la calma en los momentos difíciles. Lo que hay que hacer es tratar de controlar la situación y para ello es fundamental hablar con los Capitanes Generales. Le advierto que la Brunete ha tomado ya Televisión Española y Radio Nacional.

– ¡Lo sabía, lo sabía! ¡Yo lo sabía!

– ¿Qué sabía, Señor?

– Lo que iba a pasar

En ese momento la Reina se levantó y sin decir nada salió del despacho. Y yo me derrumbé. Me temblaban las piernas.

Entonces el Rey se sentó en su mesa y apoyó su cabeza entre las manos. Yo me senté enfrente y esperé unos segundos antes de hablar.

– Señor, no sé lo que Su Majestad sabía, pero fuere lo que fuere, ahora lo que hay que hacer es parar esta locura. Si triunfa “eso” la Monarquía caerá como cayó la de su abuelo.

– Sí, sí, tienes razón. Por favor, habla tú con los Capitanes Generales y haz lo que puedas.

– No, Señor, con los Capitanes Generales tiene que hablar el Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas, y ese honor le corresponde a Su Majestad.

– Sí, tienes razón… pero, no te vayas de aquí. Y allí permanecí mientras el Rey hablaba por este orden, con Jaime Milans del Bosch (III Región Militar), Guillermo Quintana Lacacci (I Región), Pedro Merry Gordon (II Región), Antonio Pascual Galmes (IV Región), Antonio Elícegui Prieto (V Región), Luis Polanco Mejorada (VI Región), Angel Capano López (VII Región), Manuel Fernández Posse (VIII Región), Antonio Delgado Álvarez (IX Región), Manuel de la Torre Pascual (Baleares), Jesús González de Yerro (Canarias) e Ignacio Alfaro Arregui, en ese momento Presidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor (JUJEM) y Luis Arébalo Peyuz, almirante jefe del Estado Mayor de la Armada.

De lo que habló el Rey con los altos mandos del ejército hablaré en la siguiente entrega”.

– ¡¡Esto es una bomba, Sabino!!

– Ya lo sé.

– Esto lo cambia todo.

– Ya lo sé.

– Esto cambia la Historia.

– Ya lo sé… pero es la Verdad.

– ¿Sabes lo que puede suceder si esto se publica?

– No se publicará, al menos mientras yo viva.

– ¿Serán tus “Memorias”?

– No, ya sabes que yo no soy partidario de “Memorias”. Unas “Memorias” son una cosa muy seria y muy detallada. Yo prefiero llamar a esto que escribo “Recuerdos”. Un “Recuerdo” sólo te obliga a escribir lo que recuerdas.

– Pero, entiendo que esto es sólo el comienzo de lo que pasó aquella tarde-noche.

– Así es, el sábado que viene te mostraré lo que escriba estos días, si tengo ganas, porque tengo mis dudas… A veces pienso que la Historia que se ha escrito de “aquello” ya es inamovible. Además, me estoy viendo como el Prometeo encadenado.

– ¿Y eso?

– Sí, me veo encadenado a mis propias palabras y a todo lo que he venido diciendo desde 1981. Yo ayudé a crear la versión que ha pasado a la Historia y desdecirme ahora seguro que me lo echarían en cara todos. Porque bien pueden pensar que si entonces mentía, ahora también lo puedo estar haciendo. Muchos me achacarían que hablo ahora con resentimiento, por la “patada en el culo” que me dio Su Majestad el año pasado.

– No, Sabino, tu prestigio de hombre serio está fuera de toda duda y seguro que te creerán a pies juntillas. Muchos acontecimientos de la Historia han sufrido vaivenes y cambios importantes con el paso del tiempo. Lo que sí me preocupa es la postura que pueda adoptar el Monarca si tu versión de ahora se hiciera pública.

– Pues, te lo puedes imaginar.

– Es que podría ser hasta la caída de la Monarquía.

– No lo creo. Aunque muchos no lo crean España no tiene ahora mismo otra salida que la Monarquía. En eso tal vez Franco tenía razón y ¡todo estaba atado y bien atado!

– Sí, pero la imagen del Rey “salvador de la Democracia” se habrá terminado.

– Bueno, eso es verdad, pero entre la Historia, la Monarquía, el Rey o la Verdad, yo prefiero quedarme con la Verdad. Es mi conciencia. Voy a cumplir 77 años y ya estoy, como decía Baroja, en la última curva del camino. Además se lo debo a mi teniente Rubio, ya conoces la historia (2).

– Y ahí dejamos ese día la conversación. Fue entonces cuando me dijo que tomase las notas que quisiera, a sabiendas, como ya le había demostrado en muchas ocasiones que yo era una tumba.

– JOVELLANOS

02/22/2013 en historia | Enlace permanente

UN DEBATE DONDE SE OLVIDA AL CIUDADANO.

-

El Presidente se olvida en su Estado de la Nación, del estado de convulsión social que vive el país y del estado de corrupción generalizada que le salpica y que alcanza, como imparable metástasis, a la propia Casa Real y al Rey.

 Aún así, no se olvida de ser implacable con los que nada tienen al advertir que no se detendrán los desahucios ni habrá “dación en pago”.

Se ve que para este presidente el pueblo no existe. En su Estado de la Nación no hay ninguna referencia a la grave disentería de injusticias y corrupción que recorre el país. Al parecer “su nación” y la de los demás no coinciden. Su discurso ha rayado casi en un vergonzante triunfalismo de sus medidas que tanta desolación y muerte están produciendo en el país. Ni una sola mención a los suicidios en la debacle social y moral en la que estamos inmersos. Ni un solo mea culpa sobre la corrupción que a él mismo le salpica. Ni un aliento de esperanza ni medidas de futuro que puedan arrojar alguna luz a esta España que se muere.

El PP, enfangado hasta las trancas de corrupción, parece haber perdido la dignidad y la vergüenza frente al ensordecedor grito de la calle al que Rajoy no parece tomar aprecio ni preocupar. Para eso tiene a su policía y sus leyes represivas para asfixiarlo.

La camada de indeseables que conforma este gobierno están contentos porque piensan que su jefe ha ganado el Debate. A parecer es lo único que les interesa, ¡qué más da los ciudadanos! ¡Que se jodan!, como diría aquella.

cortes_franquistasCortes franquistas

Este circo que ha supuesto el Estado de la Nación me reafirma aún más en la necesidad urgente de romper la baraja, porque el juego democrático está más que trucado. Rajoy, incluso, ha tenido la desfachatez de justificar como bueno el incumplimiento de los programas electorales y gobernar como mejor a uno le plazca. Tal afirmación, que debía haber recibido el abucheo y la reprobación de los demócratas de la cámara, destruye cualquier posibilidad de unas elecciones democráticas libres. Porque, ¿qué es lo que vamos a votar en el futuro si no se respetan los programas electorales de los partidos?

El sentirse triunfadores en este vergonzoso debate del Estado de la Nación les va a servir para justificar aún más sus desmanes y tropelías. De esta manera, todo será bueno si le parece bueno a Rajoy y a los suyos, incluso saltarse la ley como ya lo están haciendo.

He tenido la santa paciencia de ver parte del Debate y el denominador común que podría sustraerse de las interveciones del Presidente es, sin duda, la falta de respeto que este individuo le tiene a la ciudadanía. Pero no sólo la tiene él sino que también, y me da igual lo que digan, el resto de parlamentarios. Con un Rajoy bajo grave sospecha de corrupción, que se presenta a la Cámara con la prepotencia que lo ha hecho y para, encima, burlarse de los ciudadanos, ignorándolos, lo honesto hubiera sido que el resto de los grupos parlamentarios de la oposición hubieran abandonado el Parlamento. Si, señores. Haber dejado al PP solo y con la palabra en la boca. Esta actitud hubiera sido mucho más acorde con la situación que vive la Nación y un gran apoyo moral a los que sufren y luchan en las calles. Una actitud que tiene precedentes en algunos Ayuntamientos donde en más de una ocasión concejales de la oposición han abandonado un Pleno ante un alcalde corrupto o déspota. ¿Por qué no en el Parlamento? Porque mientras algo así no suceda, mientras no haya un plante, una ruptura, un basta ya por parte de los políticos honrados, todos serán culpables de que este juego sucio y trucado se mantenga y lo que es peor, prospere. De nada sirve que Izquierda Plural exija, como lo ha hecho, un nuevo proceso constituyente ante la barbarie que nos inunda si tal petición no va unida a una postura de fuerza. Sanear nuestra democracia no es cuestión de izquierdas o derechas, es una necesidad para cualquier demócrata.  De momento quiénes han perdido en este burlesco sainete llamado Estado de la Nación han sido, una vez más, los ciudadanos.

Hace pocas horas nos hemos enterado que el gobierno de Bulgaria ha dimitido en bloque por las masivas protestas en las calles a causa de las subidas de la electricidad. Pues bién, este que sufrimos aquí no solo no dimite si no que se permite vanagloriarse de que ha ganado el debate del Estado de la Nación.

j.m.boix

El matrimonio Torres. Los dos están imputados.

El matrimonio Torres. Los dos están imputados.

Matrimonio Urdangarín. Ella no está imputada por la gracia de Dios.

Matrimonio Urdangarín. Ella no está imputada.

Juan Carlos I afirmó solemnemente en una de las últimas alucuciones navideñas que “QUE LA JUSTICIA ERA IGUAL PARA TODOS”. Sin embargo estamos viendo de manera descarada que esto no es así, que mintió como en tantas otras cosas ha hecho. Al día de hoy, su hija, la infanta Cristina continúa sin estar imputada en el llamado “CASO NOOS” a pesar de que personajes de relevancia de la Casa Real se están viendo pringados en este vergonzoso acontecimiento que pone en grave entredicho la moribunda justicia de este país. La mujer de Torres, socio de Urdangarín está imputada, como lo han estado tantas mujeres consortes de maridos o amantes que han practicado la delincuencia. No hay más que recordar a Isabel Pantoja, imputada y juzgada por blanquear y aprovecharse del dinero que robaba su amante y antiguo alcalde de Marbella.

El Rey con la imputada Corina.

El Rey con la imputada Corina.

El socio de Urdangarín, Diego Torres ha presentado suficiente documentación que señalan inequívocamente la participación de la Infanta en el suculento e ilegal negocio. Porque y para empezar, una organización o empresa constituida sin ánimo de lucro no puede llenar los bolsillos particulares de sus socios como ha sucedido con esta panda de granujas. Eso ya conlleva un grave delito que ha llevado a la cárcel a más de un responsable de ONGs en este país. Sin embargo, estos golfos no sólo se llevan el dinero si no que, además, crean redes de sociedades tapaderas y paraisos fiscales para vaporizar las millonarias ganancias sin que lo huela Hacienda. El esclarecimiento de los hechos y la condena o no de los mismos lo considerará un juez, pero no se entiende de ninguna de las maneras que de los cuatro socios que conforman estas supuestas delictivas empresas, sólo tres estén imputados, además de Garcia Revenga, secretario de las Infantas. ¿Por qué ellos sí y la infanta Cristina no? ¿Acaso es “mongolita” y por tanto irresponsable?

La Reina Sofia con el presunto delincuente Urdangarín

La Reina Sofia con el presunto delincuente Urdangarín

La actitud de la Fiscalía es dificil de entender en este asunto salvo si consideramos que la justicia no es igual para todos, que hay una para ricos y otra para pobres, que hay una para reyes y principes y otra para plebeyos. No, definitivamente y salvo que nos lo demuestren, la justicia no es igual para todos como quiso hacernos creer el monarca. Un monarca del que muchos sospechamos no estuvo tan ajeno como dicen de estos ambientes delictivos. Porque según apuntan todos lo indicios, Urdangarín, se movió con la impunidad que lo hizo porque se sentía a cubierto por la familia real y por el “jefe” como llamaban coloquialmente al Rey. ¿Jefe de qué?, cabe preguntarse, ¿De la banda, quizás? ¿Cómo es posible, según se denuncia en algunas acusaciones, que Urdangarín dispusiera, incluso, del Palacio de la Zarzuela para cerrar sus infames negocios como, al parecer, tambien hizo en el palacio de verano de Marivent? ¿Acaso el rey tampoco se enteraba de nada? ¿Ni tampoco el Príncipe heredero? ¿Ni la Reina? Lo que está claro es que a medida que avanzan los datos de la investigación la sospecha estrecha su cerco sobre los regios habitantes de la cúpula del Estado. Personajes cortesanos como la tal Corina ––amiga del “Jefe”–– están saliendo a escena en una trama de corrupción que, por lo escandalosa, es más preocupante que la del PP. Y no tanto por el tráfico de millones robados. Porque lo grave es que a diferencia de un partido político, a los miembros de la Casa Real no se les vota y por tanto no hay manera legal de “darles el pasaporte”. Hagan lo que hagan, delincan o no los tendremos ahí, multiplicándose por la gracia de Dios. El rey podría ser un delincuente y ni tan siquiera se le podría juzgar. ¿Parece poca barbaridad mantener una institución así en una democracia?

Esta monarquía, que parece vivir en el país de las maravillas, tampoco merece mayor respeto, porque el respeto hay que ganárselo y estos borbones, que tornaron a España por la puerta de atrás y de la mano de la infamia y el perjuro, tienen muy mal árbol genealógico. Ni tan siquiera está claro al día de hoy que el rey fuese realmente honesto en la defensa de la democracia el 23-F ––único hecho en valor que se le reconoce–– si debemos apreciar las declaraciones del embajador alemán de la época.

j.m.boix

RAJOY

El abogado José Luis Mazón, en representación del partido Soberanía de la Democracia (Soberanía), ha denunciado ante la Oficina de Conflicto de Intereses al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, por mantener su plaza como titular del Registro de la Propiedad de Santa Pola, en la provincia de Alicante, tal y como había informado Atlántica XXII en su número 17, el pasado mes de noviembre.

El presidente del Gobierno capitanea el mayor grupo de presión de los registradores de la propiedad, que ha conseguido mantener privilegios de la época franquista, únicos en Europa.
Desde 1981, Rajoy mantiene la plaza como registrador en Santa Pola, que le ha procurado unos 20 millones de euros (3.327.720.000 pts.), según denuncia la Asociación de Usuarios de Registros.

Según la Asociación de Usuarios de Registros, Rajoy nombró registrador permanente accidental de Santa Pola a Francisco Riquelme, su amigo y compañero de promoción desde 1977, denunciado por diversas irregularidades en fincas de su propiedad.

La operación es posible por una norma del Colegio de Registradores, a la que se acogió el político gallego, que permite designar como interino a un compañero y repartirse con él al 50% las ganancias sin que la plaza salga a concurso.

http://www.atlanticaxxii.com/172/denuncian-a-mariano-rajoy-por-mantener-su-plaza-de-registrador-como-habia-informado-atlantica-xii

http://elpais.com/diario/2010/06/15/espana/1276552808_850215.html

http://www.elcorreogallego.es/panorama/ecg/denuncian-rajoy-mantener-su-plaza-titular-registro-propiedad-santa-pola/idEdicion-2012-01-11/idNoticia-7

¿SE HA INVESTIGADO ESTA DENUNCIA?

A requerimiento de Cayo Lara para que el Gobierno informe sobre esta cuestión, éste ha contestado que Mariano Rajoy no cobra como Registrador de la Propiedad. Sin embargo, ante las contínuas mentiras de este gobierno y el escandaloso “caso Bárcenas”, la simple negación no merece una credibilidad a priori. Los Fiscales están para investigar las denuncias y no para contentarse con un sí o no venga este de donde venga. Hay demasiados datos preocupantes en la denuncia del abogado José Luis Manzón que merecen ser aclarados de inmediato.

ADA-COLAU-

Ya hacía falta que alguien se atreviera a llamar por su nombre a cada cual. Que no se mordiera la lengua y andara con rodeos y falsas cortesías a la hora de calificar la conducta de la Banca y la de su representante, Javier Rodriguez Pellitero, presente ayer en la Comisión de Economía del Congreso en la que tuvo el cinismo de afirmar, más o menos, que la política hipotecaria en este país es estupenda.

Ada Colau, esta abogada, luchadora incansable contra la barbarie de los desahucios, respondió al representante de la Asociación Española de Banqueros, temblándole la voz de indignación pero con firmeza «Decir que la legislación española es estupenda cuando hay personas que se están quitando la vida por una ley injusta es absolutamente criminal. Les aseguro que no le he tirado un zapato porque quería explicar mi punto de vista. Es un criminal y deberían tratarle así», dijo.

El Presidente de la Comisión le exigió, entonces, que se retractara de lo que había dicho, pero ella se negó, haciendo acopio de una extraordinaria entereza.

Personas como Ada necesitariamos en nuestro Parlamento de Madrid. Gente honesta capaz de sentir en sus entrañas las tremendas injusticias que se están cometiendo en nuestro país y que reaccione como Ada, sin contemplaciones y con ese lenguaje claro y contundente que entendemos todos. El tiempo del chalaneo y la cortesía política se ha terminado. Ya no caben en el escandaloso marco de depravación en que se mueven políticos y empresarios. Necesitamos personas, que como a Ada, le tiemble la voz de indignación ante tanta injusticia; necesitamos personas así de valientes para recuperar nuestra dignidad democrática. Porque ya es hora de desterrar eufemismos. Los que defraudan y se llevan el dinero de los ciudadanos se llaman ladrones, y los que por su acción u omisión producen muertes, hambre y miseria, criminales. Así de claro y con estas palabras.

Vaya por delante mi total adhesión y solidaridad con esta mujer.

j.m.boix

 

 hojas-de-tabaco-secas

HOJAS DE TABACO PUESTAS A SECAR EN MI PATIO.

Tropas del fisco y de la Guardia Civil toman mi pueblo al asalto.

 

 

Como lo oyen. Volvemos a los años sesenta. Al amparo de la alucinante escalada de precios prohibitivos del tabaco “legal”, ese que se vende en los estancos, máquinas expendedoras etc. ha hecho que resurja con fuerza la cajetilla de contrabando traída de vaya usted a saber donde, que se impone en esta sociedad de la miseria como salida a los brutales impuestos al tabaco de curso legal.

Hace, apenas, un par de meses, y quizás a causa de un cobarde chivatazo anónimo, dos escuadras de guardias civiles y otro tanto de inspectores ¿de Hacienda? tomaron al asalto mi pueblo a la búsqueda de tabaco de contrabando. Bares, tabernas, quioscos, tiendecitas de todo a un euro, cayeron bajo la implacable acción de la tropa de inspectores apoyados en todo momento por la amenazadora fuerza armada.

Era como si estuvieran buscando criminales terroristas. Y allá donde encontraban tabaco “ilegal” ni les cuento. Amenazas, reprimendas y multas que han hecho peligrar a más de uno su único medio de vida.

Actuaciones así le da a uno que pensar sobre el país que vivimos y quiénes nos gobierna. Porque tal formidable despliegue de tropas fiscales para acojonar a los “delincuentes” que venden tabaco de contrabando no deja de ser una burla, un despropósito, un deshonesto agravio comparativo a los humildes comerciantes de mi pueblo y a los de todos los pueblos de España, empobrecidos hasta la miseria por un Estado de ladrones de alto copete que campea libremente por sus fueros. Porque si esas legiones de inspectores y guardias civiles se dejaran caer también y con la misma contundencia que lo han hecho en mi localidad en los lujosos despachos donde impunemente se trafica y se roba al por mayor el dinero del país, otro gallo cantaría. Pero, ¿qué se puede esperar de un gobierno que procura amnistías fiscales para que sus amigos rateros “laven” el dinero que roban en vez de meterlos en la cárcel?

Si se empleara la misma dureza en la aplicación de la ley con esos encorbatados delincuentes lo mismo podíamos hablar de cierta equidad de la justicia. Por los demás, ningún comerciante de mi pueblo se ha llevado o tiene dinero en Suiza que justifique tal aparatoso despliegue. Y es que la justicia la llevan a rajatabla con los débiles, siempre con los de abajo.

Finalmente, poco parece preocuparle a esta gentuza que nos gobierna la salud de los ciudadanos fumadores, cuando con su proceder los fuerza a consumir productos sin ningún control sanitario.

 

j.m.boix

GOBIERNO-RATERO

J.M. Boix

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