Aunque puedo equivocarme, creo que Izquierda Abierta nace del despecho de un Gaspar Llamazares que no ha sabido digerir su nueva posición en la dirección del Consejo Federal y en el Parlamento nacional. Acusado por la propia militancia de seguidismo en el gobierno de Zapatero, este político no asume su actual postergación y funda un nuevo partido bajo el paraguas de la propia Izquierda Unida.

 

Personalmente no entiendo que ofrece esta nueva alternativa política que no tenga la propia Izquierda Unida. Lo que sí estoy escuchando es que esta “izquierda abierta” va a ser poseída por muchos socialistas y otros tantos de dudoso pelaje ideológico que pretenden tomar posiciones en una Izquierda Unida que según vaticinan algunos politólogos, va a ser la próxima alternativa social demócrata al PSOE. Y desde luego no les faltan razones a estos agoreros del futuro político de esta formación si juzgamos el acuerdo de gobierno en Andalucía, y el sincretismo pragmático en que se sustenta.

En la presentación del Libro Rojo de Gaspar Llamazares fue invitado de excepción Baltasar Garzón. No es un secreto que el diputado coquetea con el juez para que vuelva a intentarlo en la política, y en esta ocasión en la nueva formación de Izquierda Abierta. Al juez no le desagrada el asunto y se deja querer. Su ambición olfatea la subida de esta formación en las próximas generales. A mi todo esto me da enorme tristeza porque con fichajes así estamos dejando en el camino lo poco que nos quedaba de aquella izquierda alternativa y real de la que nos sentíamos esperanzados y orgullosos.

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GARZÓN CON EL JEFE DE LOS GAL.

No hay nada que repugne tanto que la tortura y las malas actuaciones tanto policiales como judiciales.Y así lo he manifestado y denunciado en mi blog en diversas ocasiones. De esta manera me veo en la obligación de recordarle a Gaspar Llamazares que el juez Baltasar Garzón no es trigo limpio y que si ha sido una víctima, lo fue de esa misma derecha a la que sirvió con eficacia a lo largo de estos años de “democracia”. Hay demasiados ángulos oscuros en este personaje al que le encanta por encima de todo ir de vedette. Persiguió a Pinochet, cosa que le dio un rimbombante protagonismo mundial y también quiso juzgar el franquismo por lo que realmente fue condenado por sus mismos compañeros. Sin embargo nunca se preocupó de las torturas y crímenes policiales cometidas en la España democrática, subestimando e ignorando fragantes denuncias de abusos policiales, y permitiendo y ordenando la detención incomunicada de ciento de personas y por tanto siendo responsable directo de lo que les ocurrió durante esos periodos de incomunicación en su integridad física, psíquica y moral. Por tales hechos España ha sido condenada en dos ocasiones por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

Llamazares debe conocer que cuando el Juez Garzón fue propuesto por el Estado Español para formar parte del Comité para la Prevención de la Tortura del Consejo de Europa (CPT), casi una veintena de asociaciones nada sospechosas, entre ellas La Asociación contra la Tortura, Subcomisión Penitenciaria del Consejo General de la Abogacía Española, Justicia y Pau, La Asociación Preeminencia del Derecho, el colectivo de apoyo a los presos vascos, Salhaketa entre otros enviaron un escrito al Comité de Ministros del Consejo de Europa en la que solicitan que Garzón no forme parte del Comité para la Prevención de la Tortura porque no reúne la “elevada moralidad” que exige a sus integrantes.Para sustentar su rechazo a la inclusión de Garzón en la terna de candidatos, los firmantes de este escrito citan varios casos de órdenes de detención e incomunicación dictadas por este juez que después dieron lugar a que España fuera condenada por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

Tanto Gaspar Llamazares como Cayo Lara debieran ser mucho más cuidadosos a la hora de captar ese primer cartel para su nueva formación política, y no dar oportunidades a personajes de los que luego tengan que arrepentirse o avergonzarse. Por mi parte y de principio jamás votaría a una formación que llevase en sus listas a personas de tan dudosa moralidad.

Me voy a permitir reproducir un comunicado firmado con nombres y apellidos que hicieron unas de las muchas víctimas de la represión “democrática” a la que Baltasar Garzón jamás ha perseguido. Se trata de unos encausados por el propio juez el verano de 1982, poco antes de los Juegos Olímpicos, en una macro operación contra el independentismo catalán.

El juez Garzón, poco antes de los juegos Olímpicos de Barcelona, en 1992, aprobó nuestra incomunicación en dependencias de la Guardia Civil. Los días que permanecimos detenidos fuimos objeto de tortura, muchos de nosotros teníamos llagas visibles que evidenciaban el trato que habíamos recibido. Todos nosotros declaramos ante el juez Garzón sin que éste hiciera absolutamente nada para saber el origen de las lesiones que presentábamos. Muchos de nosotros hicimos mención explícita del trato recibido sin que el juez inmutase. 

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El juez Garzón utilizó las declaraciones extraídas bajo tortura para instruir su causa. Las denuncias por tortura fueron archivadas todas, sin excepción. Ni él como juez de la Audiencia Nacional, ni ninguna otra instancia judicial española, hicieron ningún tipo de investigación. 

Tuvieron que pasar doce años para que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo condenara al Estado español por haber vulnerado el artículo número 2 de la Convención contra la Tortura por no haber investigado las denuncias por tortura a pesar de las evidencias existentes. Esa condena fue literalmente una condena de prevaricación (por no haber hecho lo que por ley tocaba) y uno de los máximos responsables jurídicos de esta prevaricación era, precisamente el juez Garzón. Este juez y el aparato político y jurídico español, sin embargo, ignorar la sentencia y no se depuraron ningún tipo de responsabilidades. 

El mismo juez fue el responsable judicial de nuestra detención y tortura a manos de la Guardia Civil. 

El juez que fue responsable de nuestra detención y tortura es hoy víctima de su propia medicina. Quien hoy juzga el juez Garzón forma parte del mismo entramado jurídico-político que él, y si se sale, el juez Garzón seguirá aplicando las leyes como siempre, y probablemente la incomunicación y la tortura, continuará formando parte de su decálogo y de su manera de instruir.

La tortura y la impunidad es una constante sin solución de continuidad desde la muerte del dictador. Los sectores que pactaron la llamada transición dejaron intactas una parte importante de la estructura del estado franquista. El ejemplo más paradigmático es la Audiencia Nacional, heredero directo del Tribunal de Orden Público franquista, que ha desempeñado un papel especialmente represor contra el independentismo catalán de los años ochenta y noventa, y que sigue siendo la fórmula elegida por el Estado para resolver determinados conflictos políticos. 

La impunidad que nosotros vivimos, pues, tiene raíces en el franquismo y parte de los motivos por los que fuimos detenidos tienen también que ver con aquel período y con la forma en que se quiso cerrar. 

Más de treinta años después de la muerte del dictador la tortura sigue siendo una lacra en el Estado español ya pesar de los informes y las sentencias internacionales del aparato jurídico-político del Estado español continúa negando la tortura. Cabe apuntar que según datos de la Coordinadora para la Prevención de la Tortura en el Estado español la cifra de denuncias supera las seis mil desde inicios de siglo XXI. Como víctimas de la tortura, queremos manifestar que no estamos de acuerdo con que este juez se siente en el banquillo de los acusados debido a la iniciativa que muchas asociaciones y personas anónimas están llevando adelante desde hace años en contra de la impunidad franquista ya favor de las víctimas del alzamiento fascista, asociaciones y personas que cuentan con todo nuestro apoyo. 

Como víctimas de la tortura quisiéramos ver en el banquillo de los acusados los agentes que nos torturaron y sus responsables políticos y judiciales. 

Como víctimas de la tortura quisiéramos ver el juez Garzón en el banquillo respondiendo por su pasividad ante los cientos de personas torturadas que han pasado delante de él. 

David Martínez 

Eduard López 

Eduard Pomar 

Esteve Comellas 

Guillem de Pallejà 

Jaume Oliveras 

Joan Rocamora 

Jordi Bardina 

Josep Poveda 

Marcel Dalmau 

Oriol Martí 

Pep Musté Ramon López 

Ramon Piqué 

Vicent Conca 

Xavier Ros 

j.m.boix