España se retira de una de las bases de Afganistán sin pena ni gloria. Cien muertos nos ha costado la tontería y vaya usted a saber los miles de millones. Dicen que allí dejan la inestimable aportación española, algún hospital y la construcción de alguna que otra carretera. Eso dicen, porque a nosostros no nos han enseñado nada. Así nos vamos, haciendo los gilipollas como siempre, perdiendo en el camino vidas y la hacienda que no tenemos. Cien compatriotas y cien familias destrozadas por una guerra que ni nos iba ni nos venía, y que nadie, en definitiva, agradecerá nuestra presencia. Una guerra donde los imperialistas exigeron nuestra cuota de sangre y dinero a fondo perdido y se la dimos para que nuestros gobiernos pudieran codearse y fardar en el exclusivo club de los violentos de este mundo.

Cien muertos inútiles dejamos atrás. Cien jóvenes que nunca sabrán que sus muertes no sirvieron para nada. 

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Morenés, nuestro ministro de defensa y experto en bombas ha viajado a Badghis para devolver la provincia a sus legítimos dueños. Su discurso apesta a la verborrea militariota de siempre: “Los lazos entre nuestras dos naciones son fuertes porque esta tierra ha sido regada por la sangre de nuestros compatriotas”, dice. Se olvida que nosotros somos parte de los invasores. Pero da igual. 

Los nativos que, aún a riesgo de sus vidas, han trabajado como traductores se echan a temblar. Saben que mañana los talibanes les rebanarán el cuello por colaborar con el invasor infiel. Hay un compromiso por parte del ejército español de darles cobijo en España, pero el ministro se hace el loco y parece olvidarse de ellos. Pero al final ¿qué debe importarle a este alto ejecutivo de empresas armamentísticas la vida de esos desarrapados afganos? Me imagino que tanto como la de los españoles que la perdieron en esas tierras feroces e inhóspitas.

 El diario la Razón que comanda el cretino Maruhenda escribe: Se acerca el final. En la base española de Qala i Naw (Afganistán) huele ya a repliegue. La cuenta atrás ha comenzado y a la principal base que España tiene en el país asiático apenas le quedan dos meses antes de pasar a manos del Ejército afgano. Y se nota, y mucho, en el trabajo que realizan los cerca de 1.000 efectivos que por el momento viven en ella. Repliegue, cierre o traspaso de autoridad (nunca retirada) son palabras que se escuchan en cualquier esquina de la base y centran prácticamente todas las operaciones que se llevan a cabo. Y, con ellas, una frase: “España se va de aquí con el deber cumplido 

 Eufemismos arcaicos y repugnantes que nos recuerdan los utilizados en las pérdidas de nuestra colonias ¿Qué deber cumplido, mamarrachos? El haber ido a un país irreductible a perder vidas, tiempo y dinero? ¿Por qué en vez de Afganistán no se ha ido al Sahara a defender la libertad de un pueblo hermano que estuvo bajo nuestra responsabilidad y al que dejamos abandonado ante el marroquí con una bochornosa retirada en desbandada? Pandilla de cínicos e hipócritas.

 Sólo la retirada de nuestras tropas del acuartelamiento de Badghis nos costará a los españoles la broma de 24 millones de euros. Espero que alguien nos diga al final cuanto nos ha costado que algunos criminales hayan jugado a la guerra en Afganistán.

j.m.boix