estafa

Tal y como se han puesto las cosas, y la falta de respeto de los partidos ––unos más que otros–– ante ese contrato social con la ciudadanía que supone los programas con los que se presentan a las elecciones, es urgente y necesario que a igual que el defensor del consumidor, o del pueblo, exista otra figura que ampare a los votantes cuando estos se consideren estafados por cualquier formación política.

Este representante debería ostentar la categoría de fiscal. Claro está, un fiscal independiente de los partidos políticos que ponga algo de autoridad y sancione el cachondeo que se llevan los partidos políticos con los votantes a la hora de presentarse a las elecciones con programas–estafa que nunca van a cumplir.

La escandalosa actitud del PP, poniendo en práctica un anti programa totalmente contrario al que presentó, engañando así a más de once millones de votantes es algo que no puede volver a repetirse, porque si ya de por si nuestra democracia es de pésima calidad, el incumplimiento de los programas electorales la hace del todo inservible. 

j.m.boix