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He leído en algún sitio la carta, supongo de un militante de IU de Morón, dirigida  a Julio Anguita, comparándole con Bruto ––el sobrino asesino de Cesar que le asestó la mortal puñalada trapera––. Para ello se ampara en unos comentarios manifestados por el exdirigente comunista en una asamblea del Frente Cívico en la que, según afirma, concluyó su intervención manifestando que “cuando lleguen las elecciones, un servidor votará lo que crea conveniente, o me abstendré o votaré en blanco”.

Por mi parte, lejos de aplicarle de manera tan torticera el simil de “Cesar y Bruto” me preguntaría cómo verá Anguita el patio en IU y el PCE para decir algo así.

Me imagino que la persona en cuestión que ha escrito esta desabrida carta criticando al viejo dirigente debe ser nuevo y por tanto un novato en lo que significa militar en las ideas. Por este mismo motivo debía poner más cuidado y respeto a la hora de descalificar a personas de manera tan alegre e irresponsable. Estoy completamente seguro que esas palabras de Anguita no salieron gratuitamente de su boca sin que por medio haya existido una larga y amarga reflexión sobre el estado en que se encuentra la Organización en que milita. Porque, como apunto más arriba, se milita en y por unas ideas, y esas ideas están por encima de la organización política que las representa.

Aunque es cierto que las opiniones en este sentido deben guardarse para uno si no se quiere perjudicar a la organización, también es cierto que las trágalas tienen un límite cuando se llega a un empacho de tanto sinvergüenza que cambia esas ideas por una poltrona de poder.

La enorme imprudencia por no llamarlo desfachatez de este militante de Morón, que compara al veterano comunista con Rosa Aguilar y afines no sólo demuestra la insolente mediocridad de su persona, si no que también la insolvencia de su observación. Quizás su poco afortunado paradigma sobre César y Bruto sí que le viniera al dedo a una Organización que traiciona y apuñala con demasiada frecuencia los principios de la propia ideología que le da su razón de ser.

Por mi parte, y con enorme desazón, también me lo pensaré antes de dar mi voto a una nueva estafa ––porque no sería la primera–– procurada por una dirigencia que utiliza unas ideas, que también son las mías, para su propio beneficio personal.

j.m.boix